Cuba Map Cambios históricos en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba (que toca los nervios de Capitol Hill y el Hip-Hop) y las nuevas sanciones de Estados Unidos impuestas a Venezuela pueden ofrecer mayores oportunidades comerciales para Estados Unidos en general, y para proveedores de tecnologías comunicacionales y de infraestructura en particular. Los anuncios de hace unos días vinculados a Cuba, combinados con los cambios históricos en telecomunicaciones y radiodifusión en México, los cuales fueron reportados por nosotros aquí, marcan cambios profundos en los mercados latinoamericanos de infraestructuras y comunicaciones electrónicas.

Cuba

Conforme a lo reportado por nosotros aquí, el Presidente Obama reveló recientemente unos planes para comenzar a normalizar las relaciones con Cuba, producto de la liberación de dos ciudadanos estadounidenses que Cuba detuvo por años. Este cambio político, junto con recientes sanciones de Estados Unidos impuestas a Venezuela, podrían facilitar inversiones estadounidenses en Cuba y  América Latina.

Una hoja de ruta emitida por la Casa Blanca el pasado 17 de diciembre de 2014 resumió el decrépito estado de las infraestructuras y servicios de telecomunicaciones en Cuba. La penetración de Internet en Cuba es ínfima; bit rates que se aproximan a aquellos que existían en la época del dial-up, el empleo de portales online requiere registrarse y es extremadamente caro; y el acceso es filtrado a través de servidores controlados por el Estado cubano que convierten a la Internet en una Intranet que debe ser aprobada por dicho gobierno. Efectivamente, algunos reportes indican que la penetración de Internet en Cuba es incluso peor que las naciones más pobres de América Latina y el Caribe, incluyendo Honduras, El Salvador y Haití. Mientras que el gobierno de Estados Unidos no recibió un apoyo unánime en su cambio de política, grupos y portavoces de la industria de las telecomunicaciones y la electrónica, incluyendo la Consumer Electronics Association y la CTIA-The Wireless Association, reaccionaron de manera entusiasta a la noticia, tal y como lo hicieron varios líderes en América Latina.

El Presidente Obama resumió 3 puntos (también incluidos en la nota de prensa de la Casa Blanca, disponible aquí) para preparar la normalización de las relaciones comerciales entre ambos países y la inversión en infraestructura, servicios, y equipamiento que se necesita de manera imperiosa en el sector de comunicaciones electrónica en Cuba.

Primero, John Kerry, Secretario de Estado de Estados Unidos, discutirá el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, incluyendo el establecimiento de una embajada estadounidense en Cuba, y permitiendo que oficiales estadounidenses visiten Cuba.

Segundo, el Secretario de Estado John Kerry revisará la designación de Cuba como un estado spónsor del terrorismo. Este desarrollo podría marcar el comienzo de cambios significativos al sistema de sanciones estadounidenses, que actualmente prohíbe la mayoría de transacciones estadounidenses con Cuba, como las exportaciones de bienes y servicios.

Tercero, Estados Unidos incrementará los viajes, el comercio y el flujo de información a Cuba. Este paso permitirá abrir cuentas en Cuba a las instituciones financieras de Estados Unidos y vender equipamientos de telecomunicaciones a Cuba por parte de empresas estadounidenses. Asimismo, Estados Unidos se enfocará en sus esfuerzos para expandir a los cubanos el acceso a Internet.

Por último, el Presidente Obama intentará que el Congreso de Estados Unidos considere el levantamiento del embargo que Estados Unidos ha mantenido hacia Cuba por más de 50 años.

Parece factible que estos cambios resulten en autorizaciones para exportar cierto equipamiento e infraestructura estadounidense a Cuba en el futuro cercano. Igual de importante, el gobierno de Estados Unidos probablemente levante ciertas restricciones financieras para permitir que las empresas estadounidenses reciban pagos por los negocios a ser realizados en Cuba.

Virtualmente, todos los aspectos de la infraestructura en las telecomunicaciones de Cuba están retrasados en al menos 20 años en relación con los países desarrollados. Los cables que conectan a la isla con el continente son insuficientes, las redes de cable se basan de manera desproporcionada en un cableado de cobre que fue instalado con anterioridad a la Revolución, y Cuba tiene la menor penetración en el mercado de telefonía móvil. Las oportunidades son varias, pero el ritmo y la forma de las inversiones estará restringido por una tradición de más de 50 años del gobierno cubano a hostilidades hacia el libre mercado y su devoción en controlar todos los aspectos de la inversión económica y el flujo de la información.

Sanciones a Venezuela

La “Ley de 2014 de la Defensa de Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela” (la “Ley”) (disponible aquí), la cual el Presidente Obama firmó el 18 de diciembre de 2014, debería aumentar el efecto de la nueva política sobre Cuba para los negocios estadounidenses de telecomunicaciones, como se explica a continuación. La Ley impone un bloqueo de activos y sanciones de exclusión contra personas que han cometido ciertos actos que restringen o dañan al pueblo venezolano.  Además, y con particular interés para la industria de las telecomunicaciones, la Ley instruye al Chairman of the Broadcasting Board of Governors (una agencia gubernamental estadounidense independiente del poder ejecutivo que supervisa medios de comunicación internacionales de Estados Unidos tales como Voice of America y Radio Martí) a:

  • Evaluar los obstáculos gubernamentales, políticos, y tecnológicos que afrontan los ciudadanos de Venezuela en sus esfuerzos para obtener información y noticias que sean precisas;
  • Evaluar los esfuerzos por el gobierno de Estados Unidos y otros a la radiodifusión, distribución de la información, y métodos tecnológicos que eviten el bloqueo de información en Venezuela; y
  • Ofrecer al Congreso una estrategia para expandir estos esfuerzos en Venezuela.

Obviamente, las empresas estadounidenses operando en las comunicaciones electrónicas pueden jugar un rol tanto en el desarrollo como en la ejecución de estrategias para aumentar el acceso a la radiodifusión y otros mecanismos de entrega de información en Venezuela.  Pero la Ley ofrece otras potenciales oportunidades comerciales en América Latina, particularmente con respecto a Cuba. En la medida en que disminuya la posibilidad de Venezuela de proveer un soporte económico y de otro tipo a Cuba, Estados Unidos podría aportar para compensar dicha merma.

Muchos creen que si Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, cuya presidencia goza en estos momentos de cierta inestabilidad económica, decidiera dar un paso al costado, su sucesor podría tomar nota de las actuales presiones ejercidas por Estados Unidos, evitar sanciones adicionales, y tomar medidas que incrementen las inversiones extranjeras en Venezuela.

Por otro lado, si el Presidente Maduro permanece, los problemas económicos en Venezuela le obligarían a cortar la ayuda económica a Cuba, cuya economía ha dependido tradicionalmente de la asistencia de Venezuela. La relación comercial entre Cuba y Venezuela equivale al 40% del comercio exterior cubano – y un 18% del PBI cubano. Sin la asistencia de Venezuela, algunos estiman una contracción en la economía cubana de entre el 4% y el 8%.

Por tanto, las sanciones de Estados Unidos a Venezuela amenazan con debilitar la profunda y larga dependencia económica que Cuba tiene con Venezuela, podrían alterar sustancialmente las relaciones entre Venezuela, Estados Unidos y Cuba. Junto con los anuncios de los primeros pasos para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, las sanciones a Venezuela presagian un potencial para incrementar el comercio exterior entre Estados Unidos y Cuba, y un cambio en el comercio exterior y el flujo de información entre el continente americano y el Caribe.

Conclusión

El prospecto de la normalización de las relaciones con Cuba y la implementación de sanciones a Venezuela puede crear nuevos mercados para inversión en software y servicios, comunicaciones electrónicas, y otras inversiones en infraestructura.  La relajación de las restricciones comerciales con Cuba podrían crear vastas oportunidades para la venta de bienes y servicios y para la construcción de infraestructuras para las telecomunicaciones tanto dentro de Cuba como desde y hacia Estados Unidos.

La casi nula relación comercial y diplomática entre Cuba y Estados Unidos por más de 50 años ha sido una anomalía, mientras que Cuba ha mantenido relaciones con muchos países industrializados en todo el planeta. Mientras las empresas de tecnología y comunicaciones estadounidenses son líderes en el mercado, éstas enfrentarán una dura competencia con empresas basadas en Europa (España en particular), América Latina, y China, entre otros. En la medida en que algunos competidores ya se encuentran en Cuba, éstos pueden llegar a tener una ventaja inicial a medida que las restricciones en las inversiones y los mercados se reduzcan. Pero el liderazgo de las empresas estadounidenses, su innovación, y la proximidad geográfica es una combinación potente que puede potencialmente cambiar las reglas del juego, en Cuba y a lo largo del continente.