Empresas unipersonales en México

Por Larissa Calva-Ruiz

Las leyes y entidades corporativas en México tienen varias diferencias clave con sus respectivas contrapartes en los Estados Unidos. Una de las diferencias más notables es la cantidad de accionistas, miembros o socios que se necesitan para constituir cualquier tipo de empresa. Mientras que en EE. UU. se permite y es costumbre establecer una corporación o sociedad de responsabilidad limitada con un solo accionista o socio, esto no es permitido conforme a la ley mexicana. En consecuencia, encontramos una cantidad considerable de empresas constituidas en México con un accionista o socio mayoritario “real” y otro accionista o socio minoritario “fantasma” (un testaferro), cuyo rol es el de cumplir con una mera formalidad corporativa.

Desde 2006, los legisladores mexicanos han intentado enmendar la Ley General de Sociedades Mercantiles, el Código civil y el Código de Comercio (las “Leyes”) para que se permitan las empresas unipersonales. El intento más reciente (2010) fue vetado por el presidente Felipe Calderón. El presidente Calderón se opuso al proyecto de ley porque consideraba que las reformas no simplificaban la creación de empresas unipersonales, sino que regulaban en exceso dichas empresas. En su opinión, el objetivo general de una empresa unipersonal es lograr la mayor simplicidad y practicidad posible.

En respuesta al veto presidencial, la Cámara de Diputados introdujo un nuevo proyecto de ley en 2011. Algunas de las reformas incluidas son las siguientes:

  • Las empresas unipersonales están limitadas a sociedades anónimas y sociedades de responsabilidad limitada, ya que éstas son las empresas más utilizadas en México.
  • Las palabras "Empresa Unipersonal de Responsabilidad Limitada" o "Empresa Unipersonal Anónima" se agregarán al nombre de estos tipos de empresas.
  • Las disposiciones referentes a las asambleas y convocatorias a las asambleas no serán aplicables a las empresas unipersonales. Todas las decisiones del accionista o socio único serán tomadas mediante resoluciones escritas y se registrarán en el libro de actas de la empresa.
  • Las empresas que desde un inicio se constituyan con un accionista o socio único se llamarán “empresas unipersonales originarias”; mientras que aquéllas que originalmente se constituyeron como sociedades anónimas o sociedades de responsabilidad limitada y luego se convirtieron en empresas unipersonales, se llamarán “empresas unipersonales sobrevenidas”.
  • Las empresas unipersonales se constituirán ante un notario público o corredor público y se inscribirán en el Registro Público de Comercio. • Los contratos que celebre una empresa unipersonal también se registrarán en un libro especial y se inscribirán en el Registro Público de Comercio.
  • La administración de la empresa recaerá sobre el accionista/socio único por efecto de la ley. El accionista/socio único podrá designar funcionarios o representantes para que lleven a cabo o ejecuten una resolución o acto, pero en última instancia es el accionista/socio único el que será considerado responsable de la administración de la empresa.

Los detractores de los proyectos de ley anteriores declararon que las reformas van en contra de la naturaleza de las empresas unipersonales, ya que complican en exceso el concepto con los requisitos de registro en libros y ante autoridades. En teoría, una persona preferiría la empresa unipersonal en lugar de una sociedad anónima o sociedad de responsabilidad limitada debido a su simplicidad, entre otros aspectos. Además, los servicios de los notarios y corredores públicos son costosos en México y los costos de la inscripción en el Registro Público de Comercio podrían convertirse en una carga adicional. Es probable que la mayoría de las personas que pudieran beneficiarse con estas reformas sean los propietarios de pequeñas empresas. Estas personas necesitan capital para que sus empresas crezcan y posiblemente descartarían a la empresa unipersonal para no gastar dinero de más. Por último, el hecho de que el accionista/socio único tiene que administrar “oficialmente” a la empresa puede desalentar a aquellos que no tienen conocimiento de las Leyes (y no comprenden las consecuencias relacionadas con sus responsabilidades), así como a aquellos que desconfían de las autoridades o se sienten incómodos con el manejo de semejante responsabilidad.

No obstante, los partidarios de las reformas sostienen que la empresa unipersonal beneficiará en gran medida a los sectores comerciales y de servicios en México, debido a que los propietarios de medianas y pequeñas empresas tendrán sus propias compañías y, a través de éstas, podrán obtener financiaciones, licitaciones y subsidios de bancos o el gobierno que antes les eran inaccesibles. Un incentivo aun mayor es el hecho de que estas personas ya no tendrán que arriesgar todo su capital; solo serán responsables hasta el monto del capital social de la empresa. Además, la creación de estos tipos de empresas también permitiría llevar un registro lo que ayudaría a regular lo que comúnmente se conoce como comercio informal. Este concepto hace referencia a las pequeñas empresas que funcionan informalmente y fuera de la ley. Al tener una empresa constituida legalmente, estas empresas obtendrán legitimidad y, al mismo tiempo, brindarán certidumbre legal a los terceros con los que entablan relaciones comerciales. El beneficio más evidente de estas reformas es la eliminación de los testaferros en las compañías donde se necesitan al menos dos accionistas. Es muy común ver sociedades anónimas o sociedades de responsabilidad limitada en México con un accionista o socio minoritario que tiene el 1% del capital social con el solo fin de cumplir con el requisito de los dos socios o accionistas.

En conclusión, si bien hay algunos puntos en contra de las reformas mencionadas, los beneficios son mayores. En la práctica, las empresas unipersonales han existido desde hace mucho tiempo mediante el uso de un testaferro, y estas reformas permitirán el reconocimiento formal de estas empresas de una vez por todas. Las personas podrán constituir sus propias empresas sin tener que buscarse un socio o accionista. Se abrirán muchas puertas que antes estaban cerradas para las personas físicas y a las que solo podían acceder las empresas; estas personas tendrán también acceso a procedimientos mercantiles más rápidos y más prácticos. La clave estará en el contenido del proyecto de ley y si el presidente Calderón lo apoyará. Esperamos que las empresas unipersonales pronto sean una opción para muchos de nuestros clientes que en el pasado han sido esos socios o accionistas minoritarios o que han tenido que recurrir a subsidiarias para constituir sociedades anónimas o sociedades de responsabilidad limitada en México.

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