Autor: Curt Dombek

Recientemente, compañías con importaciones a EE.UU. han reportando un aumento marcado en las incautaciones de propiedad intelectual en los puertos de EE.UU., dando como resultado mayores perturbaciones en las cadenas de distribución de mercancía. Recientemente se han observado más casos de confiscaciones erróneas. Algunos de estos casos se deben a la dificultad que se presenta al rastrear la autorización de licencias para componentes incorporados en productos que han sido manufacturados en el extranjero.

Lamentablemente, una vez que el proceso de incautación comienza, adquiere una vida propia. Las fechas límites son cortas y los procedimientos para recuperar la mercancía presentan complejidades en cuanto al tiempo de recuperación, la jurisdicción y los requisitos de presentación de documentos. En corto plazo, el costo de responder a una incautación errónea puede exceder al valor del embarque afectado.

Nadie duda que es importante que la Aduana de EE.UU. preste cuidadosa atención a las licencias de marcas comerciales contra la entrada de mercancías infractoras para proteger a los propietarios de marcas comerciales. Sin embargo, debido a la complejidad de las cadenas internacionales de distribución de mercancía, existe el riesgo de que se bloqueen transacciones comerciales legítimas cuando las compañías relacionadas y los proveedores autorizados de componentes no son fácilmente reconocidos por el personal de Aduanas de EE.UU.

Este incremento en la actividad hace necesario que las compañías que realizan importaciones a EE.UU. presten mayor atención a las marcas comerciales que sus proveedores utilizan, y que tomen medidas para protegerse. Algunas preguntas que los importadores deberían hacerse incluyen: 

  • ¿De acuerdo a nuestros contratos, a quien le corresponde la responsabilidad de cumplir con las obligaciones para proteger propiedad intelectual y quien lleva el riesgo monetario en caso de problema?
  • ¿Hemos investigado suficientemente a nuestros surtidores y a sus subsurtidores para asegurarnos de que estén cumpliendo con los requisitos legales en cuanto a la importación de materiales y/o obras protegidas por derechos intelectuales?
  • ¿Hemos investigado las licencias de nuestros proveedores extranjeros para asegurarnos de que tengan las licencias requeridas y que dichas licencias correspondan con los nombres usados en los documentos de embarque correspondiendo a nuestras compras?
  • ¿Hemos verificado que las licencias estén registradas correctamente con la Aduana de EE.UU.?
  • Estas preguntas reflejan una manera prudente para reducir el riesgo asociado con las incautaciones de Aduana.

La ley de Aduana de EE.UU. requiere que los importadores ejerzan una precaución razonable, de modo que es necesario que aún importadores relativamente infrecuentes o inexpertos tomen medidas apropiadas para monitorear sus importaciones. Si la Aduana confisca la mercancía de un importador, no solo se arriesga a perder la mercancía, sino también hay posibilidad de que la Aduana imponga sanciones que, al final de cuentas, excedan el valor de la mercancía.

En cada caso, el importador debe de calibrar su nivel de esfuerzo en relación a las circunstancias del importador, el volumen de operaciones, la naturaleza de las mercancías, su país de origen y los proveedores participantes. El importador deberá intentar manejar el riesgo con prudencia, con un nivel de esfuerzo que reduzca el riesgo sin causar perturbaciones a sus objetivos.

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